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El Conocimiento Que Sobrepasa Nuestro Entendimiento

Fundamento Bíblico

Efesios 3:16-19

«…para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones… y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.»

Filipenses 4:7

«Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo


Introducción

Vivimos en una generación obsesionada con el conocimiento. Nunca antes la humanidad había tenido acceso a tanta información en la palma de la mano. Sin embargo, a pesar de todo el avance tecnológico, muchos continúan sintiéndose vacíos, confundidos y sin dirección. Esto ocurre porque existe una enorme diferencia entre acumular información y experimentar la verdad de Dios.

Las Escrituras nos revelan que hay aspectos de la vida cristiana que trascienden la capacidad intelectual del ser humano. El amor de Cristo y la paz de Dios no son conceptos que simplemente se estudian; son realidades espirituales que se viven y experimentan. Pablo nos enseña que hay tesoros espirituales tan profundos que nuestro entendimiento humano no puede contenerlos por completo.


El Amor de Cristo Que Excede Todo Conocimiento

Cuando Pablo escribe a los creyentes en Éfeso, hace una oración extraordinaria. No ora para que tengan más recursos, más influencia o más comodidad. Ora para que puedan comprender algo que, paradójicamente, es imposible comprender plenamente: el amor de Cristo.

El apóstol habla de la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Dios. Está describiendo una realidad tan inmensa que supera los límites de la mente humana. Podemos estudiar teología durante toda una vida y aun así jamás agotar la grandeza del amor de Cristo.

El amor de Dios no se mide únicamente por lo que conocemos de Él, sino por lo que Él hizo por nosotros a través de Jesús en la cruz. Allí vemos la máxima expresión de un amor que desafía toda lógica humana.

Romanos 5:8

«Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.»

La mente humana pregunta: «¿Por qué Jesús quería morir por los pecadores?»
El amor de Dios responde: «Porque así de grande es Mi misericordia.»


La Paz Que Sobrepasa Todo Entendimiento

De igual manera, Pablo habla de una paz que trasciende nuestra capacidad de razonamiento.

La paz del mundo depende de las circunstancias. Si todo marcha bien, hay tranquilidad. Si surgen problemas, la paz desaparece. La paz de Dios funciona de manera diferente. Es una paz sobrenatural que permanece aun cuando las circunstancias parecen desfavorables.

Humanamente hablando, no tiene sentido que una persona pueda mantener esperanza en medio de una enfermedad, confianza durante una crisis económica o gozo en medio de una prueba profunda. Sin embargo, eso es exactamente lo que Dios produce en aquellos que confían en Él.

La paz divina no siempre elimina la tormenta, pero sí sostiene al creyente mientras atraviesa la tormenta.

Isaías 26:3

«Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.»

Muchas veces pensamos que tener la paz de Dios significa no experimentar emociones difíciles. Sin embargo, la Biblia nunca enseña que los creyentes dejan de ser humanos. Podemos sentir tristeza, preocupación, frustración e incluso enojo sin perder la paz que proviene del Señor. La diferencia es que esas emociones ya no gobiernan nuestra vida. La paz de Dios permanece en nosotros como un ancla firme en medio de la tormenta. Aun cuando las olas golpean nuestra alma, podemos acudir al Señor y reclamar la paz que Él ha prometido a Sus hijos. Por eso la Escritura dice: «Airaos, pero no pequéis» (Efesios 4:26). No se trata de negar nuestras emociones, sino de someterlas al gobierno de Cristo.


Creyentes experimentando la paz de Dios y el amor de Cristo que sobrepasan todo entendimiento según Efesios 3 y Filipenses 4.

Más Allá de la Razón Humana

Dios nos dio inteligencia, razonamiento y capacidad para aprender. Sin embargo, también estableció límites a nuestra comprensión.

Hay momentos en los que intentamos entender cada detalle de lo que Dios está haciendo. Queremos respuestas inmediatas, explicaciones completas y soluciones visibles. Pero la fe nos llama a confiar incluso cuando no comprendemos todo.

Proverbios 3:5

«Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.»

La vida cristiana no consiste en entenderlo todo; consiste en confiar en Aquel que lo sabe todo, Dios Padre, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo. (1 Juan 3:20, Juan 21:17, 1 Corintios 2:10-11).

Muchas veces Dios permite situaciones que no tienen sentido para nosotros en el presente, pero que más adelante revelan Su propósito perfecto. Mientras tanto, Él nos sostiene con un amor que excede todo conocimiento y una paz que sobrepasa todo entendimiento.


La Obra del Espíritu Santo en Nuestro Interior

Efesios 3:16 nos muestra que este conocimiento espiritual no proviene del intelecto humano, sino de la obra del Espíritu Santo.

Es el Espíritu Santo quien fortalece nuestro hombre interior.
Es el Espíritu Santo quien nos ayuda a comprender las verdades espirituales.
Es el Espíritu Santo quien derrama el amor de Dios en nuestros corazones.

Romanos 5:5

«…porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.»

Cuando caminamos cerca del Señor Jesús, comenzamos a experimentar cosas que no pueden explicarse únicamente con argumentos humanos. Descubrimos una paz en medio del caos, una esperanza en medio de la incertidumbre y una fortaleza que no proviene de nosotros mismos.


Jesús También Experimentó Emociones Humanas

Cuando hablamos de la paz que sobrepasa todo entendimiento, debemos recordar que esta paz no significa la ausencia de emociones. Jesucristo mismo, siendo perfecto y sin pecado, experimentó emociones profundas durante Su ministerio terrenal.

La Biblia nos muestra a Jesús llorando ante la tumba de Lázaro:

«Jesús lloró.» (Juan 11:35)

También lo vemos sintiendo profunda angustia en Getsemaní antes de Su crucifixión:

«Mi alma está muy triste, hasta la muerte.» (Mateo 26:38)

Asimismo, mostró indignación justa cuando encontró el templo convertido en un mercado:

«Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos…» (Juan 2:15)

Jesús no pecó al sentir estas emociones. La diferencia es que nunca permitió que ellas gobernaran Su obediencia al Padre.

De la misma manera, los creyentes podemos experimentar tristeza, frustración, preocupación o incluso enojo justo sin perder la paz de Dios. La paz que sobrepasa todo entendimiento no elimina nuestras emociones; nos ayuda a permanecer firmes en medio de ellas.

No se trata de negar lo que sentimos, sino de llevar cada emoción a los pies de Cristo y permitir que el Espíritu Santo gobierne nuestro corazón.


Reflexión Personal

Mientras estudiaba este tema, una frase resaltaba una y otra vez:

«Hay cosas de Dios que no se explican completamente… se experimentan.»

Podemos estudiar la Biblia, la historia, la profecía, la ciencia y el mundo que nos rodea, y todo eso tiene su lugar. Pero llega un punto donde el creyente se encuentra frente a algo mucho más grande que su capacidad intelectual:

  • El amor de Cristo que sigue amándonos aun cuando fallamos.
  • La paz de Dios que nos sostiene cuando todo parece derrumbarse.
  • La gracia de Dios que nos levanta cuando pensamos que ya no podemos continuar.
  • La presencia del Espíritu Santo que nos guía aun cuando no vemos claramente el camino.

Eso es precisamente lo que Pablo está diciendo. No está despreciando el conocimiento; está revelando que existe una dimensión espiritual que va más allá de la razón humana.

He visto momentos en mi vida donde no entendía lo que Dios estaba haciendo. Había preguntas sin respuesta, caminos inciertos y situaciones que parecían no tener sentido. Pero aun en medio de todo eso, experimenté Su paz, Su dirección y Su fidelidad. No porque entendiera el panorama completo, sino porque Él estaba allí.

Quizás por eso muchos de los siervos de Dios en la Biblia tuvieron que aprender a caminar por fe. Job no entendió su sufrimiento. José no entendió sus años de prisión. Los discípulos no entendieron la cruz. Sin embargo, todos descubrieron que Dios estaba obrando mucho más allá de lo que podían ver.

Hoy creo más que nunca que la madurez espiritual no consiste en tener respuesta para todo, sino en confiar en Aquel que tiene todas las respuestas.

Caminar con Dios cuando tenemos preguntas sin respuesta, porque conocemos al Autor aunque todavía no entendamos el capítulo.

«Porque por fe andamos, no por vista.» — 2 Corintios 5:7


Exhortación Final

Vivimos en una época en la que el hombre busca respuestas a todo. Sin embargo, algunas de las experiencias más profundas de la vida cristiana no se encuentran en la lógica humana, sino en una relación viva con Jesucristo.

No permitas que tu fe dependa únicamente de lo que puedes entender. Aprende a descansar en el amor de Cristo cuando las respuestas no lleguen de inmediato. Aprende a recibir la paz de Dios cuando las circunstancias parezcan incomprensibles.

Jehová sigue siendo Dios aun cuando no entendemos Sus caminos.
Jesucristo sigue amándonos aun cuando no vemos el panorama completo.
Y el Espíritu Santo sigue obrando en nuestro interior aun cuando nuestros ojos naturales no pueden percibirlo.

Hoy, más que buscar explicaciones para todo, busca acercarte más al Señor. Porque cuando caminamos con Él, descubrimos que Su amor excede todo conocimiento y que Su paz sobrepasa todo entendimiento.

«Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.» — Isaías 55:8


Salmo 41:13

«Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, por los siglos de los siglos. Amén y Amén.»
Salmo 41:13

Lea Tambien: Cuando Dios Llama a Ir Más Profundo

Muchos creyentes desean las bendiciones de Dios, pero pocos están dispuestos a entrar en las aguas profundas donde la dependencia del Señor reemplaza el control humano. A través de Ezequiel 47, una experiencia personal y las enseñanzas de Pablo, descubrimos el llamado de Dios a una fe más profunda y madura.

Para estudiar más sobre este tema lea:
Efesios 3:16-19 y Filipenses 4:7 en BibleGateway.com